¿SE TIENE QUE MORIR PARA AMARLO?
Una niña sufría por las riñas y conflictos diarios de sus padres.
Un día acompañó a su madre al cementerio y quedó sorprendida. “Mamá, le dijo,
todas las tumbas está llenas de flores,
y en todas se lee lo mismo:
"A mi querido esposo"
"A mis queridos padres".
.. ¿Es que tenemos que morir para empezar a amarnos?”
REFLEXION:
La violencia familiar es el tema de moda de estos tiempos, hoy hasta las empresa y las entidades de gobierno, buscan a Seminaristas, conferencistas, o personas especializadas en esta materia para que dicten charlas a sus empleados o personal a cargo.
Sabemos que con solo charlas o conocimiento del tema no se soluciona este flagelo que esta destruyendo a las familias de nuestro pais y del mundo.
Los adultos debemos ser ejemplo dignos de imitar por nuestro hijos y jovenes a nuestro alrededor.
Sobre todo cuando vivimos en una cultura plagada con el divorcio, la violencia, el maltrato, las drogas, la injusticia y el desamor.
La niña de la historia hace una observacion para el adulto de hoy:
¿Es que tenemos que morir para
empezar a amarnos?
Los niños se pelean, discuten y tienes sus diferencias pero al ratico ya estan de amigos y contentos nuevamente.
En ellos no hay resentimiento, amargura, rabia y celos.
Es Por eso que nuestro Señor Jesucristo dice en:
Lucas 18:16-17
Mas Jesús, llamándolos, dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios.
De cierto os digo, que el que no recibe el reino de Dios como un niño, no entrará en él.
Si estas enfadado, apartado, enojado, etc. con algun familiar, amigo o vecino ve como un niño o niña obediente y reconciliate mientras este vivo.
"En vida hermano(a), en vida".
EL CORAZÓN ALEGRE ES UNA BUENA MEDICINA..." (Proverbios 17:22)
Cuando puedes reírte a pesar de las circunstancias, se demuestra que: (1) el mundo no es la fuente de tu seguridad; (2) las situaciones temporales no controlan tu dicha. Pablo dijo: "...aunque sea derramado en libación..., me gozo y regocijo con todos vosotros" (Filipenses 2:17-18). ¿Lo podrías hacer tú? Escucha estas palabras: "Algunos cristianos no pueden disfrutar de una comida, porque el mundo se está muriendo de hambre, o dar gracias a Dios por su ropa, porque el mundo está desnudo, o sonreír, porque el mundo está triste. No pueden quedarse una tarde en casa, porque sienten que deberían estar salvando almas en la calle, o pasar un rato con una persona querida que no es creyente sin sentirse culpables por no haberle predicado un sermón o manifestado un 'espíritu cristiano sobrio'. Desconocen el equilibrio, y por eso no son felices. Tienen muy poca motivación para llevar personas a Cristo, porque harían que esas almas se sientan tan miserables como ellos. Piensan que el evangelio son las 'buenas noticias' hasta que las obedeces, y desde ese momento se convierte en un constante sentimiento de culpa. Hay centros de diversión, centros deportivos, centros de nutrición, centros de entretenimiento, y centros de culpabilidad, y los últimos se llaman 'iglesias'. El continuo 'toque de la nota' de la culpabilidad es parte del motivo de todo ese pesimismo y toda esa incertidumbre". Asegúrate de que estas palabras no te describen a ti. Date permiso para reír; esto te mantendrá sano y hará que la experiencia de la que hables sea mucho más atractiva para los demás.
Cuando puedes reírte a pesar de las circunstancias, se demuestra que: (1) el mundo no es la fuente de tu seguridad; (2) las situaciones temporales no controlan tu dicha. Pablo dijo: "...aunque sea derramado en libación..., me gozo y regocijo con todos vosotros" (Filipenses 2:17-18). ¿Lo podrías hacer tú? Escucha estas palabras: "Algunos cristianos no pueden disfrutar de una comida, porque el mundo se está muriendo de hambre, o dar gracias a Dios por su ropa, porque el mundo está desnudo, o sonreír, porque el mundo está triste. No pueden quedarse una tarde en casa, porque sienten que deberían estar salvando almas en la calle, o pasar un rato con una persona querida que no es creyente sin sentirse culpables por no haberle predicado un sermón o manifestado un 'espíritu cristiano sobrio'. Desconocen el equilibrio, y por eso no son felices. Tienen muy poca motivación para llevar personas a Cristo, porque harían que esas almas se sientan tan miserables como ellos. Piensan que el evangelio son las 'buenas noticias' hasta que las obedeces, y desde ese momento se convierte en un constante sentimiento de culpa. Hay centros de diversión, centros deportivos, centros de nutrición, centros de entretenimiento, y centros de culpabilidad, y los últimos se llaman 'iglesias'. El continuo 'toque de la nota' de la culpabilidad es parte del motivo de todo ese pesimismo y toda esa incertidumbre". Asegúrate de que estas palabras no te describen a ti. Date permiso para reír; esto te mantendrá sano y hará que la experiencia de la que hables sea mucho más atractiva para los demás.
EVANGELISTA JOSE LUIS SANTAMARIA




